Modelo crítico-creativo del pensamiento humano (MCCP-H)

A Howard Gardner, autor de la teoría de las inteligencias múltiples, le preguntaron en una entrevista: ¿No puedes ser excelente como profesional pero un mal bicho como persona?No, porque no alcanzas la excelencia si no vas más allá de satisfacer tu ego, tu ambición o tu avaricia . Si no te comprometes, por tanto, con objetivos que van más allá de tus necesidades para servir las de todos. Y eso exige ética”


¿Es alcanzable la excelencia?

Richard Paul, que dedicó toda su vida al estudio del pensamiento crítico, años atrás había dejado escrito que “la mejor forma de proteger nuestros intereses, es protegiendo los de los demás”, y que “el pensamiento de mala calidad cuesta tanto en dinero como en calidad de vida”. Tras muchos años desarrollando diversas actividades en el mundo de la empresa, tomé la decisión de dirigir todo mi empeño a impulsar, en la medida de mis posibilidades, los procesos educativos en las personas. La educación es un proceso que nace con nosotros y nos debe acompañar durante toda la vida, porque, tal como dice Howard Gardner, “aprender es el único antídoto contra la vejez”.

En el año 2015 comencé a investigar y desarrollar el MCCP-H (o modelo crítico-creativo del pensamiento humano). La esencia de este modelo consiste en que, además de establecer pautas para la adquisición de capacidad crítica y creativa del pensamiento, nos permite comprender el por qué ésta no se desarrolla de forma natural, ni aún cuando las personas tienen que enfrentarse a situaciones que lo requieren. Habitualmente afrontamos problemas de carácter científico o técnico atendiendo a sus causas antes que a sus consecuencias. Pero esto no siempre sucede así (más bien casi nunca), en el caso de tener que afrontar problemas de carácter social, económicos, educativos, personales o cotidianos.

El objetivo principal del MCCP-H es proporcionar ese pequeño paso que permite comprender el por qué. Ya que esto dota al modelo de una mayor efectividad, al generar en las personas un aumento de sus probabilidades de afrontar el problema siempre atendiendo a sus causas, antes que a sus consecuencias. Mi principal inspiración para esta tarea fue, tratar de dotar a las personas de herramientas intelectuales que les permitiera vencer el ego, que es el rasgo más elemental de la naturaleza humana. Una vez superado esto, las capacidades personales, y por tanto también las capacidades profesionales de las personas, aumentan de forma exponencial. El compromiso ético abre la puerta a la cooperación y a la innovación.

Construir una sociedad en la que la ausencia de ego sea completa es imposible. Al igual que pretender la objetividad total de nuestros pensamientos. Pero podemos construir una sociedad en la que la ausencia de ego sea mayor que su existencia en ella. Y esto es tarea común. Es una labor que como individuos miembros de una sociedad, tenemos la obligación moral de perseguir y de alcanzar.

Este es mi pequeño granito de arena.

Innovar cooperando

Al leer la frase “todo lo que pueda imaginar la mente, puede ser producido por el ser humano”, muchas personas pensarán que para ellas todo es posible. Otras muchas creerán que esta es sólo una forma de pretender “vender una idea”. Sin embargo, no se trata de nada de esto. La percepción de la frase en ambos sentidos hace referencia a la naturaleza egocéntrica del pensamiento.

La frase es totalmente cierta, ya que todo lo que ha sido producido por el ser humano de forma consciente, ha sido previamente imaginado de alguna forma. El problema surge cuando consideramos la frase desde una perspectiva individual.

El resultado de nuestras acciones no depende únicamente de nosotros. Lo que depende únicamente de nosotros es nuestra actitud frente a las acciones que vamos a llevar a cabo. Dicha actitud va a aumentar las probabilidades de que nuestra acciones consigan su propósito. Pero sin olvidar nunca, que finalmente el resultado será una conjunción de voluntades. Finalmente siempre será una cuestión de cooperación.


Enfocando el problema

¿Sabemos dar respuesta a una situación inesperada?

¿Podemos construir una solución para cada problema?

¿Existen diferentes alternativas?

¿Qué hace falta para generar ideas nuevas?

¿Cuál es la clave para innovar?

La respuesta a estas preguntas y otras similares se encuentra en nuestra capacidad innata para pensar de forma crítica y creativa. Pero que se trate de una capacidad innata, no significa que se desarrolle por sí sola. El pensamiento y la mente son susceptibles de ser entrenados. El pensamiento crítico y creativo no es una materia o conocimiento que se aprende. Es un proceso que se adquiere. Y lo más importante, no existe predisposición a desarrollarlo. Nuestra motivación es mucho mayor cuando percibimos la necesidad de tener que pensar sobre problemas reales.

Visión

El pensamiento humano es la única herramienta de la que disponemos para aprender, pero el aprendizaje por sí sólo no es suficiente. Todos los días realizamos multitud de acciones que hemos aprendido a llevar a cabo. Pero no siempre comprendemos el por qué, como por ejemplo, arrancar un coche o pulsar el interruptor de la luz. Lo cierto es que la mayoría de las personas no necesitan saber por qué arranca su coche, basta con que lo haga. Esto resulta bastante útil y práctico cuando se trata de llevar a cabo acciones que están planificadas y programadas.

Pero, ¿qué ocurre con lo que no ha sido planificado ni programado? A diario nuestros pensamientos han de hacer frente a situaciones totalmente desconocidas, relacionadas con ideas-conceptos que no podemos cuantificar ni medir de una forma concreta y precisa. Situaciones que tienen que ver con la conducta humana, la economía, la política, la justicia, la verdad o la felicidad, por citar algunas de estas ideas que están sometidas al principio de subjetividad.

Disponer de capacidad crítica y creativa es la única forma de hacer frente con cierta seguridad a situaciones desconocidas o no programadas previamente.

Enfoque

Pensar de una forma efectiva, reside en encontrar un equilibrio entre nuestra inevitable condición emocional, y realizar un uso práctico y real del principal resultado de la evolución humana: nuestra capacidad para elaborar pensamientos complejos.

Las personas sentimos emociones constantemente. Estas emociones, unidas a todo nuestro aprendizaje anterior, condicionan inevitablemente nuestras decisiones y acciones.

Además, la mente humana tiende siempre por naturaleza a responder de forma egocéntrica, ya que no somos racionales por naturaleza.

Por otro lado, la generación de ideas nuevas, es un proceso que resulta muy difícil de conseguir con demasiada frecuencia. Esto es consecuencia de que, el proceso creativo se encuentra limitado por lo que sabemos hacer. La mente trabaja generalmente con una serie de sesgos que han sido aprendidos y adquiridos, y que van a limitar la capacidad de respuesta. Mientras que no seamos capaces de identificar y controlar dichos sesgos, nuestro proceso creativo se hallará limitado.

Por último, es muy importante considerar que nunca existe una única solución a un único problema. Siempre existe elección y alternativa.

Lo que nos causa problemas no es lo que no sabemos. Es lo que sabemos con certeza, y no es así.

Mark Twain