Enfocando el problema

¿Sabemos dar respuesta a una situación inesperada?

¿Podemos construir una solución para cada problema?

¿Existen diferentes alternativas?

¿Qué hace falta para generar ideas nuevas?

¿Cuál es la clave para innovar?

La respuesta a estas preguntas y otras similares se encuentra en nuestra capacidad innata para pensar de forma crítica y creativa. Pero que se trate de una capacidad innata, no significa que se desarrolle por sí sola. El pensamiento y la mente es susceptible de ser entrenado. El pensamiento crítico y creativo no es una materia o conocimiento que se aprende. Es un proceso que se adquiere. Y lo más importante, no existe predisposición a desarrollarlo. Nuestra motivación es mucho mayor cuando percibimos la necesidad de tener que pensar sobre problemas reales.


Visión

El pensamiento humano es la única herramienta de la que disponemos para aprender, pero el aprendizaje por sí sólo no es suficiente. Todos los días realizamos multitud de acciones que hemos aprendido a llevar a cabo. Pero no siempre comprendemos el por qué, como arrancar un coche o pulsar el interruptor de la luz. Lo cierto es que la mayoría de las personas no necesitan saber por qué arranca su coche, basta con que lo haga. Esto resulta bastante útil y práctico cuando se trata de llevar a cabo acciones que están planificadas y programadas.

Pero, ¿qué ocurre con lo que no ha sido planificado ni programado? A diario nuestros pensamientos han de hacer frente a situaciones totalmente desconocidas, relacionadas con ideas-conceptos que no podemos cuantificar ni medir de una forma concreta y precisa. Situaciones que tienen que ver con la conducta humana, la economía, la política, la justicia, la verdad o la felicidad por citar algunas de estas ideas-conceptos que están sometidas al principio de subjetividad.

Disponer de capacidad crítica y actitud creativa es la única forma de hacer frente con cierta seguridad a situaciones desconocidas o no programadas previamente.

Enfoque

Pensar de forma efectiva reside en encontrar un equilibrio, entre nuestra inevitable condición emocional y realizar un uso práctico y real del principal resultado de la evolución humana: nuestra capacidad para elaborar pensamientos complejos.

Las personas sentimos emociones constantemente. Estas emociones, unidas a todo nuestro aprendizaje anterior, condicionan inevitablemente nuestras decisiones y acciones.

Además, la mente humana tiende siempre por naturaleza a responder de forma egocéntrica, ya que no somos racionales por naturaleza.

Por otro lado, la generación de ideas nuevas, es un proceso que resulta muy difícil de conseguir con demasiada frecuencia. Esto es consecuencia de que el proceso creativo se encuentra limitado por lo que sabemos hacer. La mente trabaja generalmente con una serie de sesgos que han sido adquiridos y aprendidos, y que van a limitar la capacidad de respuesta. Mientras que no seamos capaces de identificar y controlar dichos sesgos, nuestro proceso creativo se hallará limitado.

Por último, es muy importante considerar que nunca existe una única solución a un único problema. Siempre existe elección y alternativa.

“Lo que nos causa problemas no es lo que no sabemos. Es lo que sabemos con certeza, y no es así”

Mark Twain