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Ser coherente y PCC

Uno nunca es coherente respecto a lo que piensa. Uno es coherente respecto a aquello en lo que cree. Mis pensamientos fluyen. Mis creencias no.

Cuando soy coherente lo que hago es mantener una posición respecto a una idea que ha dejado de fluir, quedando estática. Creo en ella.

Esto puede ser bueno o malo. Depende. Si nunca re-examino la idea estática (juicio crítico), estoy descartando alternativas que bien pudieran ser mejores. Caminos que pueden llevarme a lugares desconocidos e inexplorados (creatividad).

Al hacer ese descarte, provoco que mi pensamiento no fluya, y coarto la posibilidad de ampliar y profundizar en mi conciencia. Pero soy coherente…

«Cuanto más fluyan tus pensamientos, más contradicciones encontrarás. Y al tomar consciencia de ello, tu conciencia se expandirá. Serás una persona inmensa». Ser coherente es siempre un estadio temporal. Y si no lo es, acabará por ser peligroso.

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Diario – 29 de Junio de 2020

Se suele apelar con bastante frecuencia a la coherencia de las personas. Incluso percibimos como virtuosa esa cualidad de actuar conforme a cómo pensamos. Pero yo no consigo tener ese nivel de perfección.

De hecho, creo que esa virtud de pensar y actuar consecuentemente, es en realidad y en la mayoría de casos, una falsedad. Un auto-engaño. Un mentira gigante. Porque la coherencia, en su mayoría, no es actuar conforme a como pensamos, sino actuar conforme a aquello que creemos.

Hay una diferencia sustancial y muy sencilla de entender: el pensamiento se mueve; la creencia es estática.

La vida está llena de paradojas. Y las personas repletas de contradicciones (otra cosa es aceptarlas).