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Diario – 4 de Junio de 2020

A pesar de que la naturaleza nos enseña constantemente que la vida es vulnerable, y sobre todo incierta, continúo observando una mayor cantidad de admiración por la individualidad del ser humano, que de respeto por la singularidad de las personas.

Hay una gran diferencia. Lo primero se mueve por el egocentrismo. Lo segundo por la empatía.