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Diario – 23 de Enero de 2020

Lo verdaderamente importante es el propósito. Y no el objetivo. El objetivo es tan sólo un pequeño paso en el camino. Es el propósito lo que define el camino a recorrer.

Si te obsesionas con el objetivo, perderás de vista el propósito, y éste se desvirtuará. Si alteras la naturaleza de tu propósito, éste se tornará inalcanzable. Por eso no puedes fiarte nunca de aquello que, pareciendo adecuado, se lleva a cabo por el motivo equivocado. La clave siempre reside en el por qué del camino (problema) y el para qué del camino (propósito).

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