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Diario – 2 de Noviembre de 2020

Tener razón no es más que la sensación puntual de tener una certeza. Aceptar un argumento tan sólo porque evoca mis emociones es por defecto, un error. Asumir un discurso dominante, tan sólo porque encaja en mi sistema de referencias, es incluso peor. Es una estupidez.

«Emocionarse no es lo mismo que sentir. Lo primero es volátil, lo segundo es sólido como una roca».