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Diario – 17 de Marzo de 2020

No basta con apelar al pensamiento crítico para que éste aparezca como por arte de magia. Existen unas razones. Existe un por qué se produce. Un por qué no se produce. Y lo más importante, un por qué cuando se produce, aún así no se mantiene. Llevo mucho tiempo dedicándome a esto como para constatar y saber que es un campo mucho más profundo de lo que acostumbramos a considerar.

Dicho de otra forma, el pensamiento crítico es un arma poderosa, pero altamente difícil de ejecutar, y sobre todo de mantener. Decirle a la gente lo que quiere escuchar no tiene ningún mérito. Ni personal, ni profesional, ni intelectualmente.

En todo caso, el mérito reside en declarar abiertamente lo que casi nadie está dispuesto a aceptar. Y que aún así te escuchen aunque no lo reconozcan (y a pesar de que esto último es irrelevante, pasa y mucho). Salvo, claro está, que tu pretensión sea ser famoso. En cuyo caso siempre es mejor recurrir al párrafo anterior.