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Construir las reglas

Cuanto mayor es nuestra capacidad para elaborar pensamientos complejos, mayor es la amplitud y profundidad de nuestra conciencia. De esta forma, la conciencia se expande tal como si del propio universo se tratase.

En ese proceso hay un punto, en el que comprendes que las reglas (que siempre son sociales, porque no las hay de ninguna otra clase) ya no te someten. Son sencillamente, una creación tuya. El éxito y el fracaso, por ejemplo, dejan de ser unidades de referencia para ti.

La construcción de reglas debe ser mutua, conjunta y constante. Las reglas pueden ser aceptadas, pero jamás impuestas. La imposición transforma la regla en norma. Y las normas se asumen, pero normalmente no se aceptan porque ya no es mi creación.

La clave de todo consiste en «permitir que la energía del pensamiento del otro sujeto fluya tanto como la mía». La construcción de mis propias reglas exige de mí, una empatía y humildad propias de una conciencia amplia y profunda. Por eso es tan importante nuestra capacidad para elaborar pensamientos complejos.

Los demás son esclavos de la costumbre porque ignoran la verdadera fe; aquel que la conoce vive en lo absoluto, fuera de la costumbre

Nosotros y los otros (Tzvetan Todorov)