El tiempo no es más que la interpretación subjetiva de nuestra experiencia…

Por lo tanto, lo que importa no es cuánto, sino cómo.

Cuando afirmo que la razón de nuestra existencia es, «contribuir al proceso evolutivo de la conciencia a través del amor por la vida», no estoy alumbrando ningún descubrimiento.

Si acaso, lo único que he hecho es sintetizar en una frase una idea compleja. Y tampoco estoy totalmente seguro de ello.

Pero lo relevante aquí es contagiar su esencia.

«Comprender su génesis es esencial para activar el amor por la vida».

«Activar el amor por la vida es esencial para ampliar nuestro estadio de conciencia».

«Ampliar nuestro de estadio de conciencia es esencial para nuestra propia evolución».

El tiempo no importa. Lo que importa es cómo experimentemos nuestra vida.