«Es en las noches de luna llena, cuando más anhelo ver tu rostro, tu sonrisa, tu mirada…»

«Esa mirada que no puedo dejar de contemplar… esa mirada que me habla y me dice, que pase lo que pase, no renuncie nunca a ser yo mismo».

«Porque no puedo dejar de mirarte… porque la inspiración puede llegar de cualquier parte, de cualquier lugar, de cualquier persona. Porque lo más importante no es cómo, ni porqué. Lo más importante es para qué. Tu luz y tu inspiración hacen de mi vida un mundo mejor… y así puedo seguir sintiéndote… en mis sueños…»

(Cuento de Eva)