Entre el aprendizaje y la compresión existe una línea muy difusa pero tremendamente profunda. La diferencia más elemental entre ambos conceptos, es que los seres humanos nos pasamos la vida entera en un proceso constante de aprendizaje, pero algunos no llegan a comprender absolutamente nada, ni antes ni después.

«Y es que para poder comprender, hay que bajar primero y luego volver a subir».