No basta con apelar al pensamiento crítico para que éste aparezca como por arte de magia. Existen unas razones. Existe un por qué se produce. Un por qué no se produce. Y lo más importante, un por qué cuando se produce, aún así no se mantiene. Llevo mucho tiempo dedicándome a esto como para constatar y saber que es un campo mucho más profundo de lo que acostumbramos a considerar.

Dicho de otra forma, el pensamiento crítico es un arma poderosa, pero altamente difícil de ejecutar, y sobre todo de mantener. Decirle a la gente lo que quiere escuchar no tiene ningún mérito. Ni personal, ni profesional, ni intelectualmente.

En todo caso, el mérito reside en declarar abiertamente lo que casi nadie está dispuesto a aceptar. Y que aún así te escuchen aunque no lo reconozcan, y a pesar de que esto último es irrelevante, pasa y mucho. Salvo, claro está, que tu pretensión sea ser famoso. En cuyo caso siempre es mejor recurrir al párrafo anterior.