Diario – 20 de Marzo de 2020

Nunca exijas a nadie aquello que tú serías incapaz de hacer, ni aún cuando te pagasen por hacerlo. Porque si eres incapaz de hacerlo, significa que no sabes cómo se hace. Y si no sabes cómo se hace, tampoco puedes juzgar correctamente lo que se está haciendo.

Pídelo. Espéralo. Pero no lo exijas, porque con cariño todo sale mucho mejor.

Diario – 17 de Marzo de 2020

No basta con apelar al pensamiento crítico para que éste aparezca como por arte de magia. Existen unas razones. Existe un por qué se produce. Un por qué no se produce. Y lo más importante, un por qué cuando se produce, aún así no se mantiene. Llevo mucho tiempo dedicándome a esto como para constatar y saber que es un campo mucho más profundo de lo que acostumbramos a considerar.

Dicho de otra forma, el pensamiento crítico es un arma poderosa, pero altamente difícil de ejecutar, y sobre todo de mantener. Decirle a la gente lo que quiere escuchar no tiene ningún mérito. Ni personal, ni profesional, ni intelectualmente.

En todo caso, el mérito reside en declarar abiertamente lo que casi nadie está dispuesto a aceptar. Y que aún así te escuchen aunque no lo reconozcan, y a pesar de que esto último es irrelevante, pasa y mucho. Salvo, claro está, que tu pretensión sea ser famoso. En cuyo caso siempre es mejor recurrir al párrafo anterior.

Diario – 11 de Marzo de 2020

No es posible estar quejándose de un problema, y encontrar la solución adecuada al mismo tiempo. O una cosa o la otra.

Son estadios diferentes. Como mucho, las quejas pueden servir para que otros encuentren la solución por mí. Aunque esto me deja expuesto a que dicha solución tampoco me guste (y vuelta a empezar).

Cuando un problema excede mi capacidad de hacer algo, lo único que puedo hacer es adaptarme al entorno, que por otra parte, resulta ser una de las principales características del ser humano. Y aunque parezca extraño, ya estoy resolviendo buena parte del problema.

Mi pequeña reencarnación

Hace unos meses una buena amiga me sugirió que leyera este libro. Dada mi curiosidad por casi todo, y la especial simpatía que siento por esta persona, dejé al margen mi agnosticismo y decidí leerlo.

Bien, yo soy agnóstico y escéptico. Y tras leer el relato, que es conmovedor sin duda, sigo siendo agnóstico y escéptico. No se trata aquí de hacer un alegato espiritual. Sino más bien, un alegato en favor de cierta confusión mental.

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